De una campaña olivarera espléndida, la de 2011-2012, en la que se recogieron 1,6 millones de toneladas, hemos pasado a una caracterizada por todo lo contrario, la escasez, con 575.000 toneladas. La falta de lluvias y una meteorología desfavorable el año pasado explican esta caída, que repercute en el precio. Por si no fuera poco la que está cayendo, también nos sube el aceite.
“España es el primer productor de aceite de oliva del
mundo”. Lo estudié cuando era bien pequeña, no sé, cuando tenía once o doce
años, y desde entonces no se me ha olvidado. ¿Por qué? Porque esta enseñanza me
llenó de orgullo patrio, habiendo nacido en un país que en pocas cosas era el
primero. De aquella, Perico Delgado ganaba Vueltas a España y Tours de Francia,
pero era de los pocos deportistas que destacaban. No había cocineros estrella,
ni actores triunfando en Hollywood, ni siquiera estábamos en la Unión Europea…
Nuestra victoria más destacada en fútbol fue aquel 12-1, pero, claro, tenía
truco: ganamos a Malta. Así que ser los primeros en algo, en este caso en
producción de aceite de oliva, era difícil de olvidar.
Hay muchas leyendas urbanas sobre lo caras que son las
naranjas o el aceite en el extranjero, y a los españoles, curiosos, nos gusta comprobar
si realmente es así en los supermercados del país en el que nos
encontremos. Así que, apenas quince años después de estudiar que “España es el
primer productor de aceite de oliva del mundo”, me encontraba yo en Estados
Unidos e hice lo propio. Allí tienen a gala lo buenas que son las naranjas de
Florida, no necesitan importar las de Valencia. ¿Pero qué pasaba con el aceite?
Que me lleve el chasco de mi vida: no porque no fuera tan caro como era de
esperar (oye, mejor para ellos), sino porque todo el aceite que vendían era… ¡¡italiano!!
Al menos, la marca y el diseño de la etiqueta, porque el contenido igual
procedía de la Bética…
Como aquel que consumían los romanos entre los siglos I y
III después de Cristo. Tanto aceite tomaron que con los restos de las ánforas con
las que lo envasaban y que, año tras año, se fueron amontonando se fue
conformando un monte en la capital del Imperio. El Monte Testaccio, que así se
llama, todavía sigue en pie con sus 20.000 metros
cuadrados de base y 40 metros de altura. Pero,
ya les digo, no es un monte natural de roca o piedra, sino que lo forman los
restos de al menos 26 millones de vasijas, que contenían sobre todo aceite de
oliva procedente, en aproximadamente el 80% de los casos, de la Bética hispana.
Tanto aceite de la Bética consumían
los romanos, que a fuerza de acumular
los romanos, que a fuerza de acumular
los restos de las vasijas para transportarlo
se originó un monte artificial en Roma:
el Monte Testaccio
se originó un monte artificial en Roma:
el Monte Testaccio
En este mundo de confusión, en el que no sabemos si el
vinagre balsámico es de Módena ni el mármol de Carrara, tampoco nos queda muy
claro que el aceite sea de Jaén, Córdoba o Sevilla. La escasa cosecha que se ha
cerrado en estos últimos días, seguramente obligará a los productores a
importar aceite de otros países, para hacer frente a la demanda.
Y es que la campaña 2012-2013 ha sido muy mala, la
peor desde 1994-95. De hecho se han recogido 575.000 toneladas de aceituna,
cuando sólo un año antes se recogieron 1,6 millones de toneladas, casi el
triple. Así que hemos pasado de récord a récord, con una caída que a muchos no
ha pillado de sorpresa. Primero, la falta de lluvias en primavera y, después, el
calor, hacían augurar ya en 2012 esta brutal caída en la producción y una
consiguiente subida de los precios. Mientras el año pasado se podía encontrar
aceite de buena calidad en los supermercados a un precio que rondaba los 2
euros y pico o 3, ahora no baja de 3,8.
El fenómeno de la vecería
también explica los años de
escasez en la cosecha del olivar
A la sequía se suma otro fenómeno que explica la caída de la producción: la vecería. Tras un año de abundante cosecha, se sucede otro de escasez. Aunque no
tiene por qué producirse necesariamente de forma bienal. No hay una estrategia
que ayude a controlarla. En algunos casos, ayudan el riego y la recolección
temprana. ¿Por qué no hay una fórmula certera? Porque tampoco se conocen bien
las causas que la producen. No, no piensen que es cosa de magia. Tiene una
explicación: los frutos en desarrollo a través de sus hormonas y las sustancias
que intervienen en su crecimiento actúan como inhibidores de la diferenciación
de las yemas. Muchas de ellas en lugar de transformarse en flor se transforman en
madera. Y si no hay flor, no hay fruto.
Pero no se preocupen, no va a haber desabastecimiento. Afortunadamente,
hay reservas de la campaña anterior, la 2011-2012. Y abundantes lluvias en las
últimas semanas, un presagio de que la próxima campaña será mejor.
1 comentario:
Tienes razón, es un orgullo y una suerte que un producto tan bueno como el aceite sea nuestro, aunque la fama se la lleve el italiano. También yo he oido que gran parte de lo que envasan y venden como italiano es español, por que su producción no es suficiente para la demanda que existe.
Y esperemos que el precio no se dispare, a ver si tenemos que racionarlo ¡snif!.
Camino.
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