domingo, 20 de mayo de 2012

El milagro de ser madrileño y agricultor


Procesión de San Isidro en Madrid. /WIKIPEDIA
 
Si bien es verdad que, en España, el día del año en el que, probablemente, coinciden más fiestas es el 15 de agosto, día de la Asunción de la Virgen, no es menos cierto que el 15 de abril no hay pueblo que se precie que no festeje San Isidro Labrador. No será la fiesta grande, de acuerdo. Pero la celebración del patrón de los agricultores paraliza la rutina diaria de la zona rural, con bendiciones de los campos, romerías, misa mayor y/o procesión en su honor. ¡Pobre del que se le ocurra levantar un azadón o mover un tractor coincidiendo con los fastos! A esa hora toca rezar al santo. Porque, en el campo, siempre hay algo que pedir: si no es lluvia, será sol. Y si no, que sigamos igual, que no es poco. 

Siempre me llamó la atención que San Isidro, patrón de los agricultores, sea oriundo y patrón de una gran ciudad: de Madrid. Así, de primeras, resulta contradictorio. Pero no lo es tanto si pensamos que a finales del siglo XI y principios del XII, cuando vivió San Isidro, Madrid no era la gran urbe que es hoy. De hecho, poco después de nacer el santo, fue reconquistada a los árabes y constituía un núcleo con una medina musulmana y poco más.

San Isidro, cuando todavía era un modesto labrador llamado Isidro de Merlo y Quintana, se casó con María, luego convertida en Santa María de la Cabeza. Ambos eran muy píos, grandes oradores, y, dicen, eso dio más trabajo de la cuenta a los ángeles. De hecho, según nos ha llegado de generación en generación, araban las tierras mientras San Isidro rezaba. La versión que aparece en sus actas de canonización es otra: Juan de Vargas, amo de San Isidro, vio cómo los ángeles le ayudaban a arar más rápido tras haberse detenido anteriormente a rezar en todas las parroquias por las que pasaba camino del trabajo. En definitiva, unos se entretienen tomando café, otros echando un cigarro, otros en las tragaperras y San Isidro, rezando. No es el único milagro atribuido al santo. Cuentan que su hijo Illán se cayó a un pozo y, gracias a sus rezos –de nuevo-, las aguas subieron de nivel y pudieron rescatarlo.

 San Isidro era un labrador
muy pío y cuentan que un
día, mientras estaba rezando,
los ángeles araron por él
 

Un día los milagros ya no pudieron salvarle y su vida llegó a su fin. Como era muy pobre, le introdujeron en una humilde caja de madera y le enterraron en el cementerio de la parroquia de San Andrés. 40 años después, los prodigios que realizó en vida y que seguían corriendo de boca en boca, llevaron al pueblo a pedir que se exhumara su cuerpo y se enterrara en el interior del templo. Así se hizo, y para sorpresa de todos, se encontraron con que el cuerpo se encontraba entero, incorrupto. El Rey Alfonso VIII, al volver de guerrear en las Navas de Tolosa, ordenó que sus restos fueran colocados en un arca bellamente policromada con las escenas de su vida.

Con este curriculum, Isidro se ganó la beatificación en 1619, con grandes fastos conmemorativos que incluyeron la inauguración de la Plaza Mayor de Madrid. En 1622 fue canonizado junto con otros conocidos santos como San Felipe Neri, Santa Teresa de Jesús, San Ignacio de Loyola y San Francisco Javier. Ahí es nada. Y en 1657, junto a la capilla de San Andrés, comenzó a levantarse la de San Isidro, que guarda los restos del santo. En 1789, año que les sonará por la Revolución Francesa, Carlos III ordenó que la urna fuera instalada en el antiguo Colegio Imperial, que se llamó desde entonces Iglesia Real de San Isidro. 

Con todos estos hitos, tan ligados a la historia y al patrimonio de la Villa de Madrid, me queda claro que San Isidro se haya merecido ser su patrón. Y con su historial de milagros, que sea referente para los agricultores. Porque, muchas veces, necesitarían la ayuda de los ángeles en su día a día para obrar el prodigio de seguir adelante, atosigados como están por los caprichos meteorológicos, los reducidos precios agrícolas y los altos costes de producción.   



domingo, 13 de mayo de 2012

«Siembra perejil en mayo..»


... y tendrás para todo el año».
Paracelso, ese ilustre médico y químico suizo de nombre clásico, dijo en su día que el veneno está en la dosis. Bueno, lo mismo, pero con una frase más rimbombante: «Todo es veneno, nada es sin veneno. Sólo la dosis hace el veneno». Y el perejil, o al menos ciertas clases, es venenoso si se toma en grandes cantidades. De pequeña me lo dijeron y se me quedó grabado a fuego, supongo que porque me resultaba chocante que un condimento culinario que mi madre y todas las madres utilizaban con tanta frecuencia pudiera llegar a ser tóxico. En realidad son más sensibles ciertas personas y los animales. Un granjero te dirá que ni se te ocurra dar de comer perejil a los conejos. Él, por si acaso, no experimentará.

Mientras tanto, los cocineros, los cocinillas y las madres del mundo siguen ‘matándonos’ poquito a poco. Es un decir… Tienen margen: no creo que podamos comer, en toda una vida de salsas verdes, tal cantidad de perejil como para conseguir machacar nuestro hígado.

Recuerden, utilícenlo en pequeñas dosis. De hecho, yo tengo una maceta en la terraza y no doy abasto para terminarlo. Creo que ya les he hablado de lo grato que resulta tener perejil fresco siempre a mano.  Porque, como diría Arguiñano, con perejil, cualquier guiso sabe “rico, rico”. Y se lo repito ahora que es el momento de plantar perejil, porque, como dice el refrán, ‘Siembra perejil en mayo y tendrás para todo el año’.


Semilla obtenida de la flor del perejil.
La grana se obtiene de la flor del perejil. Se recoge, se muele y se le quitan las impurezas. Si no cuenta con esa posibilidad, no tiene excusa, porque puede comprar las semillas en droguerías y tiendas especializadas. Una recomendación consiste en meter durante un día las semillas en agua porque facilita su posterior germinación. 


PRIMER PASO: Remover
bien la tierra.



Pasado ese tiempo, remueva bien la tierra donde va a sembrar el perejil. A continuación, vierta el agua con la semilla y remueva de nuevo. Finalmente, riéguelo. Y no se olvide de echarle agua con regularidad, antes y después de nacer el fruto. No sea impaciente: tardará sólo dos o tres semanas en brotar, dependiendo de la temperatura. Cuanto más benigna sea, menos le costará. Es una planta que necesita sol, aunque, en mi opinión, una excesiva exposición puede ser perjudicial. Si se ha fijado, suele colocarse junto a las tapias o a la sombra de un seto.
 

SEGUNDO PASO: Verter el
agua con la semilla.
Cuando vaya a utilizar el perejil, es importante que no lo arranque porque, entonces, se llevará por delante la raíz y ya no brotará más. Tiene que cortarlo a un dedo de donde nace, y así seguirá dando perejil hasta el año siguiente. Porque es una planta herbácea muy generosa; no para de dar fruto. Y muy sana, ya que es rica en vitaminas A, B1, B2, C y D. Eso sí, siempre que se consuma en crudo, ya que su cocción elimina sus propiedades. Por eso recomiendan cocinarlo levemente para que conserve su riqueza y su aroma.


TERCER PASO: Regar.
En infusión es un magnífico diurético. Algunos herboristas recomiendan tomar un té de perejil para regular la hipertensión. Cuenta Wikipedia que los indios Cherokee lo usan como medicamento tónico para mejorar el rendimiento de la vejiga. Dicen que también es un buen agente blanqueador para las manchas de la piel y las pecas producidas por el sol. Pero recuerden, sin pasarse. Si bien es verdad que algunos especialistas dicen que no todos los tipos de perejil son tóxicos, yo, por si acaso, no me la jugaría. Experimentos con gaseosa.

sábado, 28 de abril de 2012

La leyenda negra de los topillos


Un (dañino) topillo campesino. Fuente fotografía Biólogo y becario

Cuando era una niña me fascinaba la leyenda del gran topo de la Catedral de León. La historia se remonta a la Edad Media, al siglo XIII, cuando comenzó a construirse la Pulchra Leonina. Cuentan que, durante la noche, un topo inmenso destrozaba lo construido durante el día. Los leoneses, cansados de que la obra no avanzase, se enfrentaron a este animal imposible, fantástico… porque es difícil de creer que un topo alcance el tamaño de un perro o, incluso, de un jabalí. Una versión dice que le mataron a garrotazos. Otra, que le dieron caza con una trampa que idearon con tal fin. Desde entonces, a los niños nos cuentan que un enorme objeto, en realidad un caparazón de tortuga que hay sobre la puerta de San Juan de la Catedral, es la piel seca del topo. Y si eres un poco crédulo, aunque tengas dudas sobre la verosimilitud del relato, te acabas ‘tragando’ el cuento.

Ojalá fuera tan fácil acabar con los topillos que asolan los campos como con el topo gigante de la Catedral. Seguramente es lo que pensaban muchos agricultores de Castilla y León que, entre 2006 y 2007, sufrieron una plaga que acabó con muchas cosechas de cereal, especialmente en Tierra de Campos. Normalmente, las heladas esquilman las poblaciones de estos roedores herbívoros; el frío actúa de medida de control natural. Pero aquel año, unas temperaturas benignas propiciaron que crecieran de forma desmesurada y que persistieran. Si en años normales la población de topillos campesinos ronda los 100 millones, se estima que en aquel verano de 2007 alcanzó los 700 millones. Arrasaron un total de 500.000 hectáreas y provocaron pérdidas en las cosechas por valor de 15 millones de euros.


La (bella) Catedral de León.
Afectó a prácticamente toda la comunidad autónoma, si bien las provincias que sufrieron más daños fueron Valladolid, Segovia, Palencia y Zamora. Los ‘ejércitos invasores’ de topillos a punto estuvieron de cruzar la frontera y llegar a Portugal.

Cuando esta pesadilla, que algunos llegaron a bautizar como el ‘Azote de Castilla’, parecía ya olvidada y convertida en pieza de hemeroteca, ha vuelto a saltar a las páginas de los medios de comunicación. Algunas asociaciones de agricultores llevan meses alertando sobre la presencia de nuevas plagas de topillos, concretamente en la provincia de Palencia. Piden a las autoridades, en este caso a los responsables de la Junta de Castilla y León, que actúen si no quieren que la historia se repita… No la del topo de la Catedral, la de la plaga de topillos de 2007, posiblemente más devastadora. 

Los agricultores proponen como solución la quema controlada de cunetas, reservorios y arroyos, que es precisamente de donde han pasado a los campos de cultivo, arrasando fincas sembradas de alfalfa y veza. Como explican en Noticias de Castilla y León, «no se trata de quemar todo el campo, pero sí las zonas donde se origina la plaga, como cunetas y arroyos». Pero cuando alguien habla de prender fuego, todos, autoridades, grupos ecologistas y población en general, nos echamos las manos a la cabeza. Nos imaginamos a esos mismos agricultores convertidos en pirómanos, cuando en realidad la quema de rastrojos ha sido una forma tradicional de control de plagas. Evidentemente, los labradores son los últimos que quieren arrasar sus campos. Lo que quieren es terminar con esos topillos que, irónicamente, llevan su mismo nombre: campesinos.


sábado, 21 de abril de 2012

Las gallinas que entran por las que salen


Seguramente, ustedes nunca se han preocupado por el bienestar de las gallinas que producen los huevos que nos desayunamos revueltos, comemos en tortilla y cenamos fritos. Europa sí lo hizo y,  desde el 1 de enero de 2012, está prohibido alojar a las gallinas de puesta en jaulas convencionales. Ahora han pasado de un espacio de 55 centímetros cuadrados a jaulas mucho mayores, de 70 centímetros, y con más 'comodidades'. No sabemos si ellas están más a gusto, pero sí, que muchos avicultores que -por huevos- han tenido que cumplir esta normativa, se han encontrado con muchas dificultades para adaptar sus granjas y pocas ayudas de la administración.


Gallinas criadas en suelo (vamos, gallinas de las buenas).
Las gallinas son animales con muy mala prensa, como las cotorras (que hablan mucho), los pepinos (que te importan poco) y los rábanos (que te importan menos). Si dicen de un lugar que es como un gallinero, te entra dolor de cabeza sólo de pensarlo, y si eres mujer y te comparan con una gallina… mejor que no te comparen: será que eres una casquivana. ¡Luego se lo cuento!

Primero, he de decir en su favor que son muy educadas: en cuanto te asomas al corral, ellas enseguida se acercan a darte la bienvenida, corriendo tambaleantes, con el cuello tieso y cacareando. No sé si lo hacen porque quieren saludarte o porque son un poco curiosas. O, qué ingenua soy, ¿quizá piensan que les llevas algo que echarse al pico? En este sentido, confieso que tuve un pequeño altercado con ellas y los pollos a cuenta de la ingesta. Durante varios días me tocó darles de comer y, tenían tanta ansia -ansia viva-, que mientras les echaba el grano, me abrasaron las manos a picotazos. ¡Gajes del no-oficio! 

Segundo, son una máquina de reciclar estupenda. Se lo comen todo: trozos de lechuga, restos de fruta y hasta cáscaras machacadas (es un poco caníbal, la verdad, pero dicen que les aporta calcio y endurece la cáscara de los huevos)… Así que a veces pienso que no estaría mal tener una gallina en casa, en la terraza por ejemplo, a la que le dieras los restos de comida. Ella, a cambio, pondría huevos. ¡Qué manjar! Si ya se lo digo, son todo ventajas. Si no fuera porque un corral en un piso es maloliente e inviable…  

El gallo, el rey del corral.

Una de las confusiones más habituales del personal es que hace falta un gallo en el corral. De hecho, yo pensaba, durante buena parte de mi vida, que para que hubiera huevo tenía que haber un macho. Pues no: en realidad es necesario que ‘agalle’ a las gallinas para que nazca un pollo, pero no para tener un huevo. Vamos, que los machos están ahí para darle una alegría al cuerpo a las gallinas, que por algo se han ganado –y que me perdonen- la reputación que tienen.

Resuelta esta duda, les contaré otra experiencia que tuve con gallinas, esta vez cuando tan solo era una niña. Durante dos veranos, pasamos las vacaciones en un pueblo de la costa cántabra (hace tanto que, de aquellas, era la provincia de Santander, no Cantabria). Yo no tenía más de 7 u 8 años, ya les digo. Nos alojábamos en una casa de campo, en la parte de arriba. Porque abajo vivía la propietaria que nos la alquilaba.  Lina, que así se llamaba, no tenía perros ni gatos, ¡qué más hubiera querido yo, amante de los animales sin uno propio! Sólo, un corral de gallinas. Como era lo que había y yo quería jugar con ellas, un día que se fue, aproveché. Fui sigilosamente, sin decírselo a nadie de mi familia, yo sola. Las iba sacando por un hueco que había en la unión de dos alambradas del corral y luego las volvía a meter. Pero resulta que una se me quedó atascada y no era capaz de sacarla de allí. Me entraron los nervios, las prisas y, no sé cómo lo solucioné, pero al final conseguir meter la gallina de nuevo.

Seguro que aquella gallina, pese a los achuchones que le hice pasar, vivía a cuerpo de rey. Como desde el 1 de enero lo hacen las gallinas españolas –se supone-, aunque no así sus propietarios. La adaptación a la normativa europea de bienestar animal aumenta el espacio del que disponen en las granjas, ya que han pasado de jaulas de 55 metros de centímetros cuadrados a jaulas de 70, con percha (varilla situada en el centro del habitáculo para que el animal repose), yacija (lugar apropiado para picotear y escarbar) y un nido (lugar habilitado para la puesta de huevos). Igual ellas lo agradecen, pero no los avicultores que, desde que se anunció la medida, protestaron por una medida que les obligaba a cambiar sus granjas de arriba abajo. Y hacerlo, en principio, sin ayudas de la administración, lo que, advirtieron, iba abocar a su ruina y al cierre de muchas explotaciones. Finalmente, y en el último minuto, algunas comunidades autónomas sí comprometieron su apoyo.


Los pollos y las gallinas comiendo.
Los efectos de la medida son, evidentemente, más dramáticos en aquellos países donde la producción de huevos depende en gran medida de los sistemas de alojamiento en jaulas convencionales. Es el caso de España, donde, por ejemplo en 2008, el 97% de la producción de huevos se hizo de esta manera, explican en Albéitar. Este mismo portal veterinario advertía de otro riesgo, en este caso, para la salud de las gallinas. La directiva europea podría también influir en gran medida en la prevalencia de enfermedades,. Porque el diseño de alojamientos es un factor importante para el control de enfermedades. Los alojamientos sencillos y las jaulas convencionales utilizados hasta ahora han sido cuestionados por no reunir las condiciones de bienestar animal, frente a otros más amplios, como las jaulas ‘enriquecidas’ o los sistemas más extensivos, es decir, las gallinas criadas en suelo. Sin embargo, las jaulas convencionales permitían que la reposición entre grupos fuera más rápida y la limpieza, más fácil. En fin, mayor higiene y, en definitiva, más salud para las gallinas.

Además de la mayor prevalencia de ciertas enfermedades, otra consecuencia de la normativa es que  ha subido el precio de los huevos, según apuntaba una información publicada en El Mundo. Al ocupar las jaulas más espacio en las granjas, los avicultores tienen menos gallinas que, lógicamente, ponen menos.

Visto lo visto, ustedes verán con lo que se quedarían: gallinas menos estresadas, pero que producen huevos más caros, o gallinas que pasan estrecheces, pero que están más sanas y resultan más económicas. ¿Estamos en las mismas? Nos han cambiado, como diría José Mota, «las gallinas que entran por las que salen».

viernes, 13 de abril de 2012

El negocio agrícola está en la distribución


Dicen que el dinero de la agricultura no está en la producción, sino en la distribución. Los productos se encarecen en proporción geométrica desde que salen de la parcela hasta que llegan a nuestra mesa, ya sea en su forma natural o procesados. Y es en esa cadena de intermediarios donde el precio se dispara. Aunque en España el negocio de la distribución está concentrado en muy pocas manos, hay agricultores y ganaderos que se han decidido a distribuir sus propios productos, en muchos casos, a través de internet. 

Seguro que más de una vez le han cobrado un euro por un botellín de medio litro de agua. Eso en un bar normalito. Porque, en un pub, calmar su sed le puede costar 3 euros, o incluso más dependiendo del tamaño de la ciudad donde se encuentre, del nivel de vida del país, etcétera... ¿Se han parado alguna vez a pensar que el agua embotellada cuesta más que la gasolina? Según un estudio del Earth Policy Institute, en los países industrializados, el líquido elemento puede llegar a valer hasta 10.000 veces su precio real. Su encarecimiento se debe a la energía que se utiliza para el embotellado, el reciclaje, la distribución y los intermediarios.

No hay duda de que la intermediación tiene unos costes, pero a veces su repercusión en los precios puede resultar abusiva para los consumidores. Y les voy a contar un caso real, el de un ama de casa a la que le ‘chirrió’ el precio del laurel. Como todos sabemos, es un producto al que no se le da valor,. Económico ,me refiero, porque culinario lo tiene: una hoja de laurel puede marcar la diferencia en un guiso. A nuestra ama de casa, Mari, le cobraron 3 euros por una cajita de 8 gramos de laurel. ¡Qué iba a hacer! Desafortunadamente, no tenía acceso a la planta, así que no le quedó más remedio que comprarlo. Un día que estábamos ociosas, su hija y yo nos pusimos a hacer el cálculo de a cuánto salía el kilo: señores, nada más y nada menos que a 375 euros. Caro lavado, procesado, empaquetado y etiquetado, ¿no creen? 

La distribución explica, por ejemplo,
el encarecimiento del agua embotellada,
que cuesta incluso más que el litro de gasolina
  

Así que ahora entiendo cuando algunos expertos nos insisten en que “el dinero no está en la producción, sino en la comercialización y la distribución”. Estas palabras las dirigió al periodista especializado en agricultura y medio rural César Lumbreras a un auditorio de agricultores zamoranos, muchos de los cuales habrían vendido el kilo de patatas a 5 o 6 pesetas (ojo, pesetas, no céntimos), las mismas patatas que convertidas en ‘chips’ y empaquetadas le cuestan al consumidor un euro y pico los 200 gramos.

Seguramente, muchos agricultores se amilanarían sólo de pensar cómo hacer frente a los gigantes de la distribución. De hecho, en España ocho grandes grupos de distribución concentran el 60% de la demanda de productos alimentarios. Aunque también arriesgan –no vamos a quitarles el mérito-, ellos son quienes deciden a qué agricultores se compra, qué se compra, el precio que se paga… Y son los que, al final, se embolsan la parte del león.

Pero quizá el secreto está no tanto en dejar el tractor y los aperos, abandonar el surco y convertirse en distribuidores puros y duros, sino en que los agricultores también distribiuyan sus producciones. No es nuevo. Ya hay experiencias de cooperativas y agricultores y ganaderos que distribuyen sus propios productos, en muchos casos a través de internet: naranjas, aceite, lotes de frutas y verduras, carne… El secreto también está en el marketing y la promoción: en llegar al cliente y, sobre todo, que el cliente se convierta en cómplice. 

Al final es probable que, visto lo visto, ahorre dinero y gane calidad. Basta con ir al mercado de proximidad, a la plaza de abastos, donde muchas veces es el propio agricultor el que vende el producto, para darse cuenta de que es mucho más barato que en el supermercado y, además, sabemos dónde va a parar el dinero. Ahora perdemos la cuenta en la larga cadena de intermediarios por los que pasa desde que sale de la huerta hasta que llega a nuestro frigorífico.

sábado, 24 de marzo de 2012

El lenguaje rural no es una farrafustrería



Yo siempre creí que ‘luego’ significaba “después, más tarde”, hasta que llegué aquí y me encontré con otra acepción de este adverbio: “prontamente, sin dilación”. Depende de donde vaya colocado en la secuencia de la frase. Si va primero, antes del verbo, será que lo dejas para más tarde, si va después, que lo haces ahora mismo. Vamos, un berenjenal. Con lo fácil que es decir ‘después’ y ‘ahora’; nos entendemos todos y evitamos los malentendidos que puede provocar lo que yo hasta ahora consideraba un localismo propio de estas tierras zamoranas y del sur de la provincia de León. Hasta ahora, porque hoy mismo he descubierto que la Real Academia Española recoge también en su diccionario el significado “prontamente, sin dilación” para la palabra ‘luego’.

Resulta que el lenguaje, ese “conjunto de señales que dan a entender algo” según la misma RAE, nos da muchas sorpresas (como la que me he llevado yo). Y a veces en lugar de servir de ayuda para comunicarnos, nos confunde. Lo que en un lugar significa una cosa a 100 kilómetros significa otra. Incluso, la contraria. Otro ejemplo. Lo que en el norte de Palencia llaman tito, una leguminosa de nombre científico Lathyrus sativus, aquí es una cantuda. Y mientras allí un guisante es un guisante, aquí también le llaman tito.

Yo me pregunto que si en una distancia tan corta, en provincias tan próximas y de la misma comunidad autónoma, hay diferencias con el lenguaje, ¿cómo nos vamos a entender con un nativo de la Patagonia? Pues, no sé como, pero acabas entendiéndote. Sólo hace falta un poco de paciencia, tolerancia y saber escuchar, porque, al final, te haces con las palabras e, incluso, acabas utilizándolas. Y así, poniendo atención, he aprendido a cuidarme de los ‘calduceros’ (fisgones), los ‘danzantes’ (pícaro, enredador) y los ‘copleros’ (cuentistas, zalameros), que la ‘mamola’ es la barbilla y que, cuando me dicen ‘navega’, no tengo que hacerme a la mar, sino apresurarme. Son palabras tan bonitas, que he decidido incorporarlas a mi vocabulario.

Para leer más sobre el libro
o adquirirlo, visita la web
http://www.comunicacionsocial.es/
.
Igual de bien suenan ‘cancamacola’, que significa “grande, extraordinario, exagerado’, ‘farrafustrería’, “cosa de escaso valor o fruslería”, y ‘farrumeiro’, “chubasco con viento”. Estas palabras aparecen en el libro Palabras y expresiones coloquiales de la Comarca de la Lampreana (Zamora), publicado por Comunicación Social Ediciones. Su autor, el periodista y reputado africanista Gerardo González Calvo, rescató palabras y expresiones que perviven aún en los pueblos castellanos de la Lampreana, su lugar de origen: una comarca “incrustada como un triángulo casi perfecto en el corazón de la Tierra del Pan”, a unos 30 kilómetros al norte de la capital zamorana. La primera parte tuvo muy buena acogida. La “generosa respuesta” de gentes y vecinos, quienes aportaron nuevas palabras y expresiones, dio como resultado esta segunda parte.

No
s asombramos cuando nos dicen que los esquimales tienen muchas (unos dicen que 12, otros 49 y algunos hablan de 100) palabras para denominar a la nieve en sus diferentes estados. No hay que irse tan lejos para hablar de riqueza lingüística. En esta comarca zamorana -y en otras cercanas donde también se utilizan palabras iguales o similares- la variedad de la terminología aplicada a las labores del campo, a los fenómenos meteorológicos, a la tierra o a los animales es también sorprendente. También, a productos o elementos cotidianos, como el vino, el tabaco, las nubes o, agárrense, los mocos. ‘Cacaratas’ no son unos saltos de agua con una errata, sino “moco seco”; las ‘velas’ no son sólo cirios, sino “mocos abultados de los niños”; y las ‘lamparillas’, por extensión, son “mocos como velas”.

‘Hacer una foto’ es verle las bragas
a una chica mientras está sentada y
la ‘sacristía’ es la bragueta abierta

En la comarca de Benavente y Los Valles ‘dar una parlada’ es charlar. Pero, al igual que en la Lampreana, el verbo ‘parlar’ puede tener un significado bien distinto. Así, ‘parlárselo’ un hombre a una mujer es declararle su amor. Y no se vayan a pensar que ‘porro’ es lo que todos pensamos, un cigarrillo de marihuana, sino un cepo para la lumbre. Si tienes ‘cogido por las sobaqueras’ a alguien, no es que lo estés sujetando por las axilas, sino que conoces sus debilidades. Un ‘pelotón’ no es una pequeña unidad de infantería, sino algo mucho más obvio: una pelota grande de goma.


Una foto de la zona de las Lagunas de Villafáfila,
muy cerca de la comarca de la Lampreana.

Por aquí debieron andar los ingleses, porque llaman ‘monis’ al ‘money, money’, al “dinero, perras, capital”. ‘Hacer una foto’ es algo más pícaro que retratar a alguien: es verle las bragas a una chica mientras está sentada. Y la ‘sacristía’ no tiene nada que ver con el cura del pueblo, sino que es algo tan mundano como la bragueta. Llaman también ‘pecho’ a la curvatura del yugo de mulas y ‘pezonera’ al extremo del yugo de vacas.

Lo que a mí no me convence demasiado es, por alusiones, la expresión ‘andar a martas’. Ni más ni menos que “andar por ahí, sin oficio ni beneficio”. No sé, me da qué pensar. Creo que esa expresión no la voy a incorporar a mi vocabulario. ¿Pero qué se habrán creído?

NOTA PARA LOS LECTORES: Si desea hacer llegar alguna palabra peculiar o singular que se use en su pueblo o región, no dude en hacer un comentario en EL ESPANTAPÁJAROS BLOG RURAL para compartirla con el resto de lectores. Muchas gracias.

lunes, 12 de marzo de 2012

Una PAC más verde y menos productiva


Un agricultor cosecha remolacha en la provincia de Zamora.

La Política Agraria Común (PAC) de la Unión Europea surgió en los años 50, en un contexto bien diferente al actual: una Europa occidental cuya población estaba marcada por los años de guerra. La agricultura había quedado paralizada y el abastecimiento de alimentos no podía garantizarse. Nació, por tanto, como un intento de incrementar la productividad, asegurar un nivel de vida equitativo a la población agrícola y garantizar la seguridad de los abastecimientos a precios razonables, debiéndose corregir después los desequilibrios cuantitativos que fueron surgiendo. Más adelante emprendió una nueva dirección basada en la disminución de los precios y la concesión de ayudas compensatorias. Más tarde, se sustituyeron las medidas de apoyo a los precios por ayudas directas, a la vez que se acompañaba el proceso con una política rural de estructura coherente.

En octubre del año pasado, se presentó la propuesta oficial de la reforma de la PAC en el Parlamento Europeo. Desde entonces, los agricultores y ganaderos españoles están impacientes por saber qué supondrá el cambio: si mantendrán las ayudas que reciben en este momento y cómo les afectará el cambio. Su preocupación no es baladí: las ayudas de la PAC suponen, de media, un 40% de las rentas de los profesionales del campo.

Sin embargo, de momento, podemos decir que la propuesta es, simplemente eso, una propuesta pendiente de una cadena de negociaciones y de otra de trámites administrativos, antes de que vea la luz la nueva PAC que regirá la agricultura europea a partir de 2014. De momento hay más preguntas que respuestas. En principio, la cifra planteada para ayudas directas a los agricultores españoles alcanza los 5.000 millones de euros. Tras la presentación de la propuesta en octubre,  ha arrancado un largo proceso de negociación del que saldrá el ‘sobre español’ (el total de las ayudas que recibirá España). Primero, los ministros de finanzas y economía europeos establecerán los topes económicos para cada país. Luego, los responsables de agricultura distribuirán el dinero.

La cifra planteada para ayudas
directas a los agricultores españoles
alcanza los 5.000 millones de euros
  

Asimismo, en España, que es el caso que nos ocupa, se abre el proceso para otra negociación paralela entre el Gobierno central y las comunidades autónomas, toda “una guerra civil”, en palabras del periodista de la Cadena Cope César Lumbreras, especializado en información agraria y conductor del programa Agropopular (sábados, de 08.30 a 10.00). “Nadie va a querer perder dinero”, se refirió a las ayudas que cada comunidad autónoma está recibiendo. Fue en una en una reciente charla con agricultores en la que participó en Zamora. De momento, Andalucía y Castilla y León están a la cabeza y, evidentemente, no van a ceder. Ni ellas ni ninguna otra comunidad. Todas esperan con las espadas en alto porque saben que hay mucho en juego.

Uno de los factores determinantes del que dependerá la ayuda que reciba cada agricultor está en la superficie que se tomará como referencia para establecer el pago por explotación. Cuanto mayor sea, menor será el pago que recibirá cada agricultor. En este momento está en 16,6 millones de hectáreas y lo ideal sería que se mantuviera, para que los hombres de campo no perdieran con la reforma. Sin embargo, podría llegarse a las 21 millones de hectáreas o, incluso, a los 30 millones que plantea la propuesta de la UE. ¿Por qué tan amplia variación? Por la posible inclusión de terrenos de monte bajo, que hasta ahora habían quedado al margen de las ayudas.

Los 5.000 millones de euros previstos en un principio para todas las ayudas de la PAC a los agricultores españoles incluyen por un lado los derechos de pago único y, por otro, el resto de ayudas. En primer lugar, la propuesta aprobada en octubre plantea un pago verde a aquellos agricultores que pongan en práctica la diversificación de cultivos, mantengan pastos permanentes o dediquen una parte de su explotación a barbecho, terrazas y otros sistemas de cultivo considerados respetuosos con el medio ambiente. También reserva parte del ‘sobre nacional’ a agricultores de zonas con dificultades específicas; a jóvenes agricultores de nueva incorporación que no superen los 40 años; y a explotaciones y sistemas agrarios que tengan dificultades. Con la introducción de estas nuevas ayudas, el montante dedicado a ayudas directas se reduce. Pero, como decíamos, al estar pendiente de las negociaciones, no se puede saber todavía cuál será el importe de las ayudas directas para el pago base que recibirán los agricultores.

Es pronto para sacar la calculadora. Como comentaba el citado César Lumbreras, “No se vuelvan locos. Esto no ha hecho más que comenzar”. Sólo sabemos que la reforma de la PAC traerá cambios en el sistema de ayudas, pero sin saber todavía cómo quedarán. Todo lo que se puede vislumbrar de una primera lectura de la propuesta de la UE es que vamos hacia una PAC más verde, pero menos productiva.